April 24, 2005
Progresismo y Deporte
Cada día me sorprendo de que no se apliquen al deporte las teorías y conceptos socialistas, cuasi-socialistas, neo-socialistas, neo-estatistas, neo-mercantilistas, progresistas, y políticamente correctos que se aplican a todos los campos de la actividad humana.
Por ejemplo, todavía no he escuchado a nadie quejarse de la mala distribución de las habilidades deportivas. Tampoco, de que el 1% de los deportistas se lleva el 95% de los ingresos deportivos.
Tampoco hay propuestas de redistribución. Por ejemplo, nadie exige que los futbolistas de élite como Ronaldinho, Ronaldo, Zidane, y compañía, dediquen el 40-50% de sus ingresos a un fondo para ayudar a los modestos futbolistas de categorías inferiores que quizás no reciben ningún ingreso por su trabajo futbolístico.
No se si los inquisidores de la desigualdad no se han dado cuenta del fenómeno, o se están volviendo un tanto blandengues, o creen equivocadamente que las leyes económicas no se aplican al deporte.
Y qué me dicen de las famosas “asimetrías”? Vayamos, por ejemplo a la liga española de futbol. Tanto el Real Madrid como el F. C. Barcelona tienen presupuestos gigantescos, lo que les permite contratar a los mejores jugadores del mundo. Los clubes modestos tienen que conformarse con jugadores del montón.
No sería más equitativo tomar acciones para eliminar o reducir las asimetrías? Por ejemplo, que los clubes modestos inicien el campeonato con 10 ó 15 puntos para compensar su debilidad financiera?
Sorprendentemente, tampoco hay quejas sobre la “globalización futbolística salvaje”. No se si esto se debe a que todavía no ha aparecido el José Bové de la antiglobalización futbolística. O a que el movimiento globalizador viene de los países pobres hacia los ricos. Por ejemplo, en España muchas jóvenes promesas futbolísticas no logran alcanzar su potencial porque los clubes prefieren contratar a futbolistas extranjeros hechos y derechos. Es esto justo? Cuántos ingresos que debieran ir a parar a los jóvenes españoles acaban en los bolsillos de los extranjeros?
Somos concientes de las implicaciones sociales de este fenómeno? Por mi parte, y aunque me quede sólo, seguiré proclamando que “otro futbol es posible”.
Otro asunto que me tiene patidifuso es el conformismo de las feministas con respecto a la evidente discriminación de las féminas en el deporte. Recientemente ellas montaron en cólera porque un académico sugirió que “quizás “ las mujeres estaban menos dotadas que los hombres para ciencias como matemáticas y física. Sin embargo, aceptan sin chistar que en los deportes se jueguen campeonatos separados para hombres y mujeres, lo que implica aceptar la inferioridad de éstas. Tal vez las feministas piensen que la ciencia es más importante que el deporte. Craso error. Hagan una encuesta en cualquier país para ver si la gente prefiere ganar el Nóbel de Física o el Campeonato Mundial de Futbol.
También me sorprende que nadie discuta la discriminación en la NBA contra blancos e hispanos, que es evidente. Según las leyes laborales de EU, en cualquier empresa el porcentaje de individuos de un grupo racial debe ser más o menos equivalente al porcentaje de dicho grupo en la ciudad en que está localizada la empresa. Si el porcentaje es menor, se supone que la empresa discrimina contra dicho grupo.
Nadie tiene que probar que hay discriminación. Es la empresa la que debe probar que no la hay. Yo no puedo entender cómo una ley semejante puede ser constitucional, pero así están las cosas.
Así que si trasladamos estos principios a la NBA, es claro que mi tesis es correcta. Por qué nadie denuncia la discriminación? Supongo que porque sería un acto grave de incorrección política.
Podría citar más casos, pero creo que los expuestos son suficientes. Espero que algún progresista compasivo ilumine mi ignorancia de liberal cavernario.
Cada día me sorprendo de que no se apliquen al deporte las teorías y conceptos socialistas, cuasi-socialistas, neo-socialistas, neo-estatistas, neo-mercantilistas, progresistas, y políticamente correctos que se aplican a todos los campos de la actividad humana.
Por ejemplo, todavía no he escuchado a nadie quejarse de la mala distribución de las habilidades deportivas. Tampoco, de que el 1% de los deportistas se lleva el 95% de los ingresos deportivos.
Tampoco hay propuestas de redistribución. Por ejemplo, nadie exige que los futbolistas de élite como Ronaldinho, Ronaldo, Zidane, y compañía, dediquen el 40-50% de sus ingresos a un fondo para ayudar a los modestos futbolistas de categorías inferiores que quizás no reciben ningún ingreso por su trabajo futbolístico.
No se si los inquisidores de la desigualdad no se han dado cuenta del fenómeno, o se están volviendo un tanto blandengues, o creen equivocadamente que las leyes económicas no se aplican al deporte.
Y qué me dicen de las famosas “asimetrías”? Vayamos, por ejemplo a la liga española de futbol. Tanto el Real Madrid como el F. C. Barcelona tienen presupuestos gigantescos, lo que les permite contratar a los mejores jugadores del mundo. Los clubes modestos tienen que conformarse con jugadores del montón.
No sería más equitativo tomar acciones para eliminar o reducir las asimetrías? Por ejemplo, que los clubes modestos inicien el campeonato con 10 ó 15 puntos para compensar su debilidad financiera?
Sorprendentemente, tampoco hay quejas sobre la “globalización futbolística salvaje”. No se si esto se debe a que todavía no ha aparecido el José Bové de la antiglobalización futbolística. O a que el movimiento globalizador viene de los países pobres hacia los ricos. Por ejemplo, en España muchas jóvenes promesas futbolísticas no logran alcanzar su potencial porque los clubes prefieren contratar a futbolistas extranjeros hechos y derechos. Es esto justo? Cuántos ingresos que debieran ir a parar a los jóvenes españoles acaban en los bolsillos de los extranjeros?
Somos concientes de las implicaciones sociales de este fenómeno? Por mi parte, y aunque me quede sólo, seguiré proclamando que “otro futbol es posible”.
Otro asunto que me tiene patidifuso es el conformismo de las feministas con respecto a la evidente discriminación de las féminas en el deporte. Recientemente ellas montaron en cólera porque un académico sugirió que “quizás “ las mujeres estaban menos dotadas que los hombres para ciencias como matemáticas y física. Sin embargo, aceptan sin chistar que en los deportes se jueguen campeonatos separados para hombres y mujeres, lo que implica aceptar la inferioridad de éstas. Tal vez las feministas piensen que la ciencia es más importante que el deporte. Craso error. Hagan una encuesta en cualquier país para ver si la gente prefiere ganar el Nóbel de Física o el Campeonato Mundial de Futbol.
También me sorprende que nadie discuta la discriminación en la NBA contra blancos e hispanos, que es evidente. Según las leyes laborales de EU, en cualquier empresa el porcentaje de individuos de un grupo racial debe ser más o menos equivalente al porcentaje de dicho grupo en la ciudad en que está localizada la empresa. Si el porcentaje es menor, se supone que la empresa discrimina contra dicho grupo.
Nadie tiene que probar que hay discriminación. Es la empresa la que debe probar que no la hay. Yo no puedo entender cómo una ley semejante puede ser constitucional, pero así están las cosas.
Así que si trasladamos estos principios a la NBA, es claro que mi tesis es correcta. Por qué nadie denuncia la discriminación? Supongo que porque sería un acto grave de incorrección política.
Podría citar más casos, pero creo que los expuestos son suficientes. Espero que algún progresista compasivo ilumine mi ignorancia de liberal cavernario.
September 02, 2009
La correción política llega al deporte
Hace dos o tres años escribí un artículo titulado “Progresismo y deporte”. En él hacía notar que las ideas progresistas tópicas todavía no se aplicaban al deporte, pero también preveía algunas formas en que podrían aplicarse en el futuro.
En los últimos días he leído y visto algunas noticias que me indican que la enfermedad está penetrando en el campo deportivo. Y una vez que empieza, lo normal es que siga progresando.
Allí van varios ejemplos:
Primero: Varias Iglesias cristianas en Idaho patrocinan ligas de baseball entre los niños. Lo curioso es que no se llevan marcadores y no hay ganadores ni perdedores. La idea es enseñar a los niños habilidades básicas y “autoestima”.
Larrey Anderson vió a un niño que daba vueltas por el campo sin ton ni son y que recibía felicitaciones del entrenador. ¿Qué autoestima desarrollarán los niños que jueguen mal, pese a que no haya marcador? ¿Qué harán cuando descubran que en la vida adulta hay ganadores y perdedores? ¿Serán los socialistas del futuro?
Segundo: La federación catalana de fútbol está estudiando una propuesta para combatir los resultados humillantes en el fútbol base. Según la misma, no se permitirán diferencias superiores a cinco goles.
Por un lado, no veo cómo el no reflejar oficialmente un resultado puede cambiar los sentimientos asociados con el resultado real. Si me han ganado 10 a 0, no veo ningún consuelo en que todo el mundo mienta para decir que fue 5 a 0. Por el otro, un 5 a 0 ya es suficientemente humillante. Puestos a mentir, ¿por qué no dejamos la diferencia máxima en dos goles?
Tercero: La misma federación catalana planea que los partidos de fútbol duren una hora y se dividan en cuatro partes. Los entrenadores serían obligados a alinear a todos sus jugadores en al menos un cuarto.
Cuarto: Escuché en televisión que Sivio Berlusconi va a solicitar a la FIFA que se ponga un tope a los sueldos de los futbolistas.
Mi conclusión: Si la corrección política se apodera del deporte, entonces habrá que decir con Dante: “Perded toda esperanza”.