March 25, 2007

 
La envidia : Lo que dicen los filósofos (1)

1. Aristóteles
En su Retórica, destaca que sólo se siente envidia hacia quienes son similares a nosotros. También señala que lo importante para el envidioso no es tener aquello que envidia, sino que no lo tenga la persona a quien envidia. Cuanto más cercanos estamos de aquellos con quienes nos comparamos, mayor es nuestra envidia. La envidia aparece cuando lo que nos falta, en comparación con otros, es algo pequeño.

2. Francis Bacon
Bacon dedicó un ensayo a la envidia. Considera que la única forma de aplacar la envidia es a través de un sustituto. También sugiere hacerse daño deliberadamente. No obstante, indica que quien manifiesta su grandeza abiertamente atrae menos envidia que quienes tratan de ocultarla. Estos últimos dan la impresión de no creer en su propia valía, lo que atrae la envidia de otros.

Bacon distingue entre la envidia pública y la privada. La primera trata de evitar que alguien llegue a ser demasiado grande. La segunda se refiere a las personas que no tienen ciertas cualidades y tratan de hacer la vida difícil a quienes las tienen.

Bacon observa que las personas de origen noble suelen envidiar a quienes no lo son pero logran altas posiciones. Por otro lado, dice que las personas más propensas a la envidia son las que menos valen.

Bacon indica que se tiende a envidiar más a las personas más cercanas. En contraposición, no se suele envidiar a quienes logran altas posiciones después de haber alcanzado la eminencia. Las personas que logran altas posiciones sin merecerlas son más envidiadas al principio, mientras que las de mérito son más envidiadas si continúa su buena fortuna.
Según Bacon, un buen antídoto contra la envidia es lamentarse continuamente de sus desgracias.

3. Adam Smith
En La riqueza de las naciones, después de considerar la envidia, la malicia y el resentimiento, Smith afirma que la contención de la envidia por una sociedad fundada en la ley y el orden permite la desigualdad de propiedades y el crecimiento económico. Por ello, la propiedad requiere el establecimiento de un gobierno civil.
Smith creía que las pequeñas propiedades estaban a salvo de la agresión basada en la envidia.

4. Immanuel Kant
Kant da la siguiente definición : “La envidia es la tendencia a percibir con disgusto el bien de otros, aunque este no perjudique al propio; es un estado malevolente de la mente, que trata de comparar el propio bien con el de otros, en vez de juzgarlo por su valor intrínseco”.

Considera que es natural sentir el impulso de la envidia. Sin embargo, el gran problema se presenta cuando el envidioso actúa dirigido por la envidia. Kant nunca hubiera adivinado que cien años después existiría un nuevo imperativo categórico : “Envidia a otros de modo que el apaciguamiento de tu envidia sea el fundamento de la ley”.

Kant presenta la ingratitud dentro de la familia de la envidia, y observa que los benefactores no cesarán por ello en sus actos de beneficencia, que les parecerán más virtuosos. Todo lo cual reforzará más la ingratitud del beneficiario.

Kant considera la gratitud como una obligación sagrada. Probablemente, se dio cuenta de los males sociales que se producirían si se aceptasen como normales la envidia y la ingratitud.

Hay personas a quienes les cuesta aceptar ayuda, regalos, o beneficencia. Consideran que la obligación que generan es tan intolerable que prefieren herir los sentimientos de otros antes de aceptar algo de ellos.

( Envy, Por Helmut Schoeck, Pag. 194-206 )

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