February 05, 2009

 

Mercado y cultura: El mercado de la música(2)


La mayor parte de las formas musicales populares contemporáneas, como blues, rock, soul, y otras, fueron creadas por africanos en el Nuevo Mundo o tienen influencia africana.

Las primeras referencias del blues datan de 1890, en el delta del Mississippi. El blues comenzó como una tradición folclórica local. En las décadas de 1930, 1940 y 1950 muchos de los habitantes del delta se movieron hacia Texas, Memphis, Chicago y Detroit. El blues dio origen a una gran variedad de géneros musicales como el gospel, el jazz y el ragtime.

Los derivados del blues más exitosos comercialmente fueron el rhythm & blues y el rock & roll. El rock surgió cuando el blues se fusionó con la música blanca en Memphis y Chicago después de la segunda guerra mundial. Muchos de los pioneros, como Bill Haley, Buddy Holly, Gene Vincent y Roy Orbison se inspiraron en la música negra.

Chuck Berry fue el pionero de la guitarra eléctrica en el rock & roll. Después de él, una buena canción de rock debía tener un solo de guitarra eléctrica. Elvis Presley, por su parte, introdujo el rock entre los jóvenes blancos.

Los conciertos se convirtieron en una importante fuente de ingresos para los músicos. Pero los discos fueron todavía más importantes. En la década de 1940 se formaron más de 400 pequeñas compañías disqueras. Las más importantes resultaron Sun (Memphis), Stax (Memphis), Chess (Chicago) y Motown (Detroit). El rhythm & blues y el rock & roll recibieron poco apoyo de las grandes disqueras en los 1950s. Los ejecutivos de dichas compañías consideraban que eran modas pasajeras que desaparecerían rápidamente.

Para los años 1960 el rock se convirtió en el estilo musical dominante. Woodstock, Altamont, Monterey y otros festivales de la época institucionalizaron la nueva cultura de la juventud. El explosivo mercado de la música rock fue movido por la creciente capacidad de compra de los jóvenes consumidores, y los medios de comunicación masiva apoyaron este crecimiento.

Muchos pesimistas culturales, como Allan Bloom, insisten en ligar la música contemporánea con la depravación y el desorden. Lo cierto es que esta música ofrece una gran variedad de orientaciones. Chuck Berry canta sobre los placeres de la libertad y la sociedad comercializada. Bruce Springsteen se ha movido de los anhelos románticos a la resignación postmoderna. Van Morrison es un místico celta. David Bowie presenta un mundo andrógino. Los Beatles, con su sorprendente versatilidad, ofrecen en cada canción un mundo en miniatura.

La música contemporánea en gran parte enfatiza la libertad, el inconformismo y una actitud escéptica hacia la autoridad. Los estados totalitarios permitieron a Bach, Mozart y Beethoven, pero prohibieron el jazz, el blues y el rock. El sentido de libertad de estos géneros chocaba con la adhesión a los ideales totalitarios.

Los pesimistas culturales ligan la música clásica con la salud cultural y el rock con el colapso social. Pero la música clásica nació de las mismas sociedades que luego dieron origen al totalitarismo nazi. Por el contrario, las sociedades de mayor libertad, como Inglaterra y Estados Unidos, han sido tierra fértil para los nuevos géneros.

Los pesimistas no atribuyen ningún valor estético al rock. Pero ya hay muchas creaciones, como las de Chuck Berry y los Beatles, que han superado la prueba del tiempo, uno de los indicadores más importantes de la calidad.

Mozart y Beethoven fueron muy populares en su tiempo, pero no los solemos clasificar dentro de la “música popular.” Por otra parte, las canciones de los Beatles no son menos complejas, y quizás lo son más, que los lieder de Schubert, por ejemplo.

( Tyler Cowen, In praise of commercial culture, Pag. 155-180 )

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